domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 32

Visenya

            Salieron de Bastión de Tormentas a la mañana siguiente de la llegada de Aegon. Rhaenys también los acompañó, aunque por su cara se notaba que querría estar en cualquier otro lado. En cuanto a ella, estaba encantada de salir de Bastión, y dejar atrás a Orys. Aegon había decidido que en esta ocasión Orys no comandaría a su ejército, sino que se quedaría en Bastión de Tormentas. Aegon aún no se fiaba totalmente de los vasallos de Las Tierras de la Tormenta, y sin duda, de esta forma se aseguraba que no habría ningún atisbo de traición por su parte. Sin embargo, si se había llevado la mayor parte del ejército de Orys. Junto con los hombres traídos del Norte, formaban una gran fuerza a tener en cuenta, aunque sus informes sobre el ejército Lannister-Gardener eran preocupantes. Eran muchos más que ellos. Pero a ella no le importaba. Tenía ganas de entrar en acción. Esas semanas en Bastión se le habían hecho eternas. Sin nada más que hacer que contemplar al estúpido de Orys con esa insípida. Aún no entendía como había podido preferirla antes que a ella. Algún día se lo haría pagar. Nadie la rechazaba.


        Estaba anocheciendo cuando llegaron a una gran explanada. Aegon ordenó que montaran el campamento para pasar la noche. Al día siguiente alcanzarían al ejército enemigo, para bien o para mal.

            En cuanto el campamento estuvo montado, Rhaenys se alejó de ellos y se dirigió hacia su tienda. Visenya observó como la mirada de su hermano la seguía. Frunció el ceño. Ahí estaba otra cosa que no entendía. Por qué fijarse en Rhaenys estando ella. Aegon había cometido un terrible error casándose con Rhaenys. Él había demostrado que por sus venas corría sangre de Dragón, pero Rhaenys...no se merecía llevar el apellido Targaryen.

            No podía dormir, tenía demasiada tensión acumulada. El clima en el campamento no era mucho mejor. La tensión se palpaba en el ambiente. Vagando entre las tiendas y sumida en sus pensamientos, acabó sin darse cuenta frente a la tienda de su hermano. Se oían voces en el interior. Rhaenys chillaba como una loca. Se apartó justo a tiempo para evitar que la viera. Rhaenys salió hecha una furia y se alejo a grandes pasos.

            ¿Qué habría pasado? Tenía que averiguarlo. Pasó dentro sin avisar. Su hermano estaba apoyado en la mesa, con los brazos cruzados. Levantó la mirada hacia ella.

-   Ahora no Visenya. No tengo ganas de hablar con nadie.

-   Sólo quería felicitarte por tu flamante victoria en Harrenhal. Aún no he tenido ocasión – dijo acercándose a él y agarrándole el antebrazo derecho. Él la miraba muy serio.

-   ¿Tú crees que haya hecho bien?

-   Somos Targaryen. El fuego y la sangre corre por nuestras venas. La estúpida de Rhaenys no lo entiende ¿verdad? – Él se soltó enfadado. Había dado en el clavo.

-   ¡No la metas en esto! No sabes nada…

-   Oh ¿en serio? – Soltó una carcajada -  ¿No sé nada? Sé que ella no está a la altura de nosotros. Esto le viene grande Aegon. Ella no es como nosotros. Ella no siente como le hierve la sangre al ver una batalla – Se acercó hasta quedar frente a él. Continuó susurrando en su oído – Dime, esposo. Dime que no sentiste un placer interior cuando oíste los gritos. Cuando oliste su carne…

-   ¡BASTA! – dijo empujándola.

-   Sabes que es cierto…

-   ¡NO! – Su hermano, nervioso, daba vueltas en la tienda – No no...- Lo agarró del brazo. Este la empujó de nuevo, acabando sobre la mesa - ¡NO!

-   ¡Sí! ¡Admítelo! - Él se acercó y la agarró del cuello. Presionando y dejándola sin respiración – ¿Lo ves?… ¿lo ves?… furia Targaryen...agg... – consiguió articular.

            Él dejó de apretar su cuello y posó sus labios sobre los de ella. Con furia. Eso la cogió por sorpresa. Pero no tardó en responder, agarrando su cuello y atrayéndolo hacia ella.

         Sus labios apretaban los de ella con fuerza. Su lengua se abría paso con ansia. Agarró sus cabellos con fuerza y tiró de ellos. Aegon gimió y agarró sus muñecas, sujetándolas con la mano izquierda por encima de su cabeza, sobre la mesa. Intentó soltarse pero no pudo. Con la otra mano le subió el vestido. Consiguió soltarse y bajar los pantalones de su hermano. Aegon sonrió cuando la vio hacer aquello. Y allí sobre la mesa, la poseyó.

       No fue nada dulce. Ni nada romántico. Fue una liberación. Una batalla campal de dos dragones hambrientos.

17 comentarios:

  1. Visenya dejando claro quién manda. Ay, Aegon, que no te puedes liberar de esa dragona. Muy buena la frase del final e.e A ver cómo se lo toma Rhaenys.

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    1. La que se va a liar xDDDDDDDDDDD Gracias por comentar ^^

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  2. Que me daaaaaaaaaaaaaa, ¿por qué paras? ¿Por qué? con lo bien que estaba todo jajajajajaja. BRAVO. Ha sido un capítulo algo más corto que otros, pero desde el principio has ido zas, zas, zas, a más... Impecable.

    Me ha gustado MUCHO (oye he leído y comentado el 31 también).

    Ah, Visenya está como la gata flora. ;)

    En cuanto entre a twitter te comparto el enlace. MUAK

    Cristina.

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    1. Gracias por pasarte ^^ Aegon ha sucumbido al placer de la carne xD Veremos que pasa ahora xDDD

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  3. Digo lo de más corto porque de tu fic siempre me apetece más y se me hace corto. Por explicarlo, jajajaja ;)

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  4. Oh dios mio. Acabo de descubrir tu blog y ya me he leído todos los capítulos de un tirón. Has hecho un trabajo increíble de verdad.
    Espero que vuelvas a publicar muy pronto el siguiente post, lo estoy deseando! ;)
    -M

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    1. ¡Muchísimas gracias! ^^ Me alegro un montón que te haya gustado. Y gracias por pasar a comentar ^^ Espero no tardar mucho en subir el siguiente ^^

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  5. Oh me encanto genial q grande sos cuando vuelves a subir espero con ansias

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  6. BRUJA! descubrí este blog ayer y no paré de leer el fic. Eres brillante, en serio, y la historia es lo mejor ;D espero que subas el proximo capítulo pronto, por que estoy demasiado metida.
    Sigue así, es magnífico y tu también lo eres :)

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    1. Muchas gracias ^^ Espero no tardar en actualizar ^^

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  7. Si,si,si,si,si!!!
    Visenya es inceible y tiene razón, Rhaenys no los entiende.
    Bueno, a falta de Orys bien está Aegon. Jaja.
    Espero que actualices pronto, me encanta tu historia.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. ^^ Gracias por pasarte ^^

      Rhaenys es distinta a ellos. Eso está claro.

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  8. Guau! ¡Menudo capitulazo!

    Desde ese fruncimiento de ceño, a la rabia de Visenya y terminando con esa última frase que define a la perfección lo que une a estos dos hermanos de sangre caliente. Un capítulo perfecto, sin duda.

    Bravo ;)

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    1. Muchas gracias ^^ Desde luego que son de sangre caliente jaja

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